8 Mitos Espaciales que debes dejar de creer

0

Te presentamos 8 Mitos Espaciales que debes dejar de creer

Hace poco fui a ver “Interestelar” al cine. Confieso que, pese a perderme en alguna parte de la historia, quedando pendiente volverla a verla, la película me gusto bastante. Y a pesar de la posibilidad de que algún entendido del celuloide me saque los colores, me atreveré a decir que se trata de un buen filme, al menos en cuanto a su argumento científico.

Pero esto no siempre es así. En muchas ocasiones, y en pro de un impresionante resultado acústico y visual, el cine, en cuestiones de ciencia, y sobre todo en temática espacial, ha abierto la puerta de la duda, dando lugar a muchas creencias que son esencialmente falsas. ¡Cuánto daño ha hecho Hollywood! Dirían algunos no sin falta de razón, por eso en este artículo queremos desmitificar varias creencias, algunas promovidas por la industria de la gran pantalla, otras no.

1. Mercurio es el planeta que alcanza más temperatura

Si bien es cierto que Mercurio es el planeta que se encuentra más cerca del sol en nuestro Sistema Solar, no lo es el hecho de que por ello sea el que alcanza la mayor temperatura. Mala noticia para aquellas series y películas que se referían a Mercurio como el planeta más caluroso por su cercanía al Sol.

mercurio

Curiosamente, al no tener atmósfera, su temperatura no aumenta tanto como en el caso de Venus. Donde las temperaturas más elevadas superan las cifras de Mercurio. Otro factor que afecta considerablemente a este hecho es el tiempo que tarda en rotar: 58 jornadas. Durante la noche en Mercurio se alcanzan casi 180 grados bajo cero. ¡Bestial!

2. En el Sol no se quema nada

sol no quema

Aunque es verdad que se trata de una enorme esfera incandescente, en el interior del Sol no se quema nada. Son matices que pueden pasar desapercibidos para los no expertos, pero el Sol genera su calor en base a la energía producida por las reacciones de fusión nuclear que se producen en su interior, y no debido a reacciones químicas de combustión.

3. El Sol es amarillo

El Sol no es amarillo. Los más escépticos dirían que, no hay más que salir a la calle y mirar al Sol para darse cuenta de cuál es su color. No obstante, la tonalidad amarilla que percibimos de la radiación solar, se debe al efecto producido por la atmósfera al ser atravesada por los haces de luz. Sin embargo, la luz del sol es blanca. No dudes en preguntárselo a un astronauta si algún día conoces a alguno.

sol no es amarillo

En realidad, no es necesario percibir la luz de una estrella con los ojos para saber cuál es su color, sino que lo podemos deducir de la temperatura. En el rango de temperatura de las estrellas, son las de una tonalidad entre el marrón y el rojo oscuro las más “frías”. A medida que su temperatura es mayor, un tono rojizo y más claro es el que se va evidenciando, siguiéndole a posteriori una gradación que va desde el naranja al blanco, pasando por el amarillo. En el otro extremo del espectro, las estrellas más calientes son las que tienen un tono azulado.

4. Venus y la Tierra son idénticos

Venus ha sido presentada en muchas ocasiones como el planeta gemelo de la Tierra, lo que no debe dar la impresión de que ambos son exactamente idénticos.

Venus y Tierra

Tiempo atrás, Venus fue uno de los más firmes candidatos a albergar vida extraterrestre. Una vez se estudió con profundidad el planeta, quedó demostrado que la gruesa atmósfera venusina ocultaba lo mortal e inhóspita que podía llegar a ser la superficie del planeta.

5. Los trajes de astronauta holgados

Esas arrugas en los trajes de astronauta de las películas ya nos parecen normales. El problema que queremos señalar no es precisamente de plancha, sino científico.

traje de astronauta

Los trajes espaciales están presurizados, es decir, son como cabinas presurizadas individuales y, por eso, deberían aparecer hinchados, cuál si de un traje hecho de globos con una persona en su interior se tratase. Siendo así, el movimiento sería mucho más complicado que la mayoría de películas.

6. La muralla china puede ser vista desde el Espacio

muralla china espacio

Aún a día de hoy, se trata de un mito muy presente y en el que muchas personas creen, y cuyo origen se remonta al siglo XVI. Pero lo cierto es que, incluso una vez que el hombre llegó al espacio, se tardó bastante en desmentirse la afirmación. Fue necesario el alunizaje en nuestro satélite, y las declaraciones del astronauta Neil Armstrong, para que muchos se convencieran de la falsedad del hecho.

7. Hay un lado oscuro en la Luna

La idea de que la Luna tiene una cara constantemente bañada por la oscuridad tampoco es verdadera. La posición de la Luna con respecto a la Tierra es fija, en el sentido de que nuestro satélite esta desprovisto de un movimiento de rotación propio. Esto hace que respecto al observador, en este caso los habitantes de Tierra, sea contemplada siempre la misma cara.

luna

No podemos aplicar el mismo razonamiento cuando hablamos de la luna respecto al sol. Así pues, la Luna, como compañera de órbita de la Tierra alrededor del Sol, recibe luz solar en toda su superficie en uno u otro momento, hecho que desde la Tierra es imposible apreciar mediante mera observación.

8. El sonido en el espacio

Volviendo al cine, en innumerables películas de temática espacial, son muy recurrentes las magnánimas y colosales explosiones, que acaban diseminando los restos en todas direcciones, de lo que unos segundos antes había sido una nave espacial. Como no puede ser de otra manera, la detonación viene inherentemente acompañada del respectivo estallido, mucho fuego –tal vez demasiado, ya que no hay oxígeno en abundancia para que se produzca la combustión- , y un sonoro “BOOOM”, “BAAANG”, o “CATAPUUM”…ya al gusto del técnico de sonido.

sonido del espacio

Por supuesto que, uno va al cine y no esperaría otra cosa que poder deleitarse con la acústica envolvente del Dolby Surround, mientras la nave en cuestión queda reducida a añicos en apenas unos instantes. Pero, lo cierto es que si las películas fueran fieles a la realidad, dicha explosión habría de producirse en el más absoluto silencio. Es extraño hacerse a la idea, pero es exactamente así. El sonido se propaga mediante ondas y estas necesitan de un medio material para su propagación. En el caso de la Tierra, el medio material lo proporciona la atmósfera. En el espacio, a falta de un medio por el que propagarse, no se produciría sonido alguno.

Sea como fuere, el cine seguirá siendo cine. Así que la próxima vez, disfruta de la puesta en escena, y si tienes la oportunidad de contarle a alguien lo que aquí has aprendido, no dudes en hacerte el “listillo”, eso sí, espérate a que acabe la película.

Fuente: http://supercurioso.com/8-mitos-espaciales-que-debes-dejar-de-creer/

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

No te hacemos un tour... Te llevamos al Mundo Perdido

Instagram: @venezuelaverde