EXTINTO en Venezuela el Sapito arlequín amarillo de Maracay

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Atelopus vogli

Descripción: Sapito arlequín del género Atelopus actualmente considerado Extinto. En virtud de su situación no se tiene certeza sobre su coloración original en vida silvestre, pero es probable que haya sido amarilla o amarilla verdosa, uniforme y sin un patrón evidente, aunque en unos pocos ejemplares se pueden observar algunas manchas pequeñas. El vientre era de color crema, y la piel lateral presentaba abundantes verrugas diminutas. De extremidades relativamente cortas y hocico corto no proyectado, los machos medían entre 2,1 y 2,93 cm,mientras que las hembras alcanzaban un tamaño mayor, de entre 3,34 y 3,9 cm. No se conocen detalles sobre el aspecto de los renacuajos de estaespecie [6].

sapitoDistribución: Se trata de un endemismo de la cordillera de la Costa, con una distribución probablemente muy restringida, siendo conocido únicamente de las cascadas superiores sobre el río Güey, en la región llamada Las Peñas, cerca de la Hacienda La Trinidad, en las cercanías de Maracay, estado Aragua, ubicada a una altitud aproximadamente de 600 a 700 m. El área para la cual fue descrita la especie, se cree que se corresponde con el sitio conocido actualmente como Pozo del Diablo (cabeceras río Güey). Su hábitat original se reporta vinculado con la selva húmeda de piedemonte en una superficie de aproximadamente 3 km [1,2,3,6].
Nombres comunes: Sapito amarillo de Maracay, Ranita amarilla de Maracay, Sapito arlequín de Maracay, Maracay harlequin frog.

Situación
Existe consenso en considerar a esta especie como Extinta, siendo la primera especie endémica de Venezuela con esta designación. Esta aseveración se basa en el largo período de ausencia de registros desde su descripción original en 1933. Por lo demás, en la actualidad la mayor parte del hábitat original donde fue reportada se encuentra destruido o alterado significativamente. Su condición de extinta no logró reportarse sino hasta fechas recientes, debido a que esta especie había sido considerada por algunos autores como una variación o subespecie del sapito rayado Atelopus cruciger, por lo que no había recibido la atención necesaria desde el punto de vista conservacionista. Sin embargo, actualmente se acepta que se trata de una especie plena y ha sido reconocida como un taxón distinto de Atelopus cruciger [3]. Se diferencia de Atelopus cruciger por su tamaño más pequeño, la ausencia de un patrón dorsal de coloración, el tubérculo palmar cerca de la mitad de grande, mientras que el tubérculo thenar es más pequeño [3,6]. En la colección original de 1933, se menciona cerca de 70 ejemplares colectados, sin embargo, se posee información de que el número total de individuos capturados, junto con el holotipo y la serie original, ascendía a más de 440 ejemplares. Algunas de las hembras de esta serie tipo tenían más de 130 huevos maduros en el vientre, lo cual sugiere que durante la fecha en que fue realizada la colecta, probablemente antes de junio, los ejemplares estaban congregados para reproducirse, como es usual en muchas especies del género Atelopus [3,4].Aparentemente no existen registros de la especie después de la fecha de la recolección original, a pesar de los esfuerzos de búsqueda en tiempos recientes [3]. En el ámbito internacional, tanto en la Evaluación Global de los Anfibios (GAA), como en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) se le clasifica como una especie Extinta [5,6,7].

Amenazas
Entre las causas probables que ocasionaron su extinción se señala la pérdida de hábitat. La selva húmeda de piedemonte asociada al río Güey, el único hábitat conocido para esta especie, ha sido alterada drásticamente y en la actualidad es un ecosistema totalmente diferente al original. La vegetación natural de la localidad tipo ha sido radicalmente alterada por deforestación, agricultura y quemas repetitivas para la siembra de pastos artificiales que han condicionado la aparición de una vegetación herbácea secundaria. Este proceso es conocido como sabanización, y consiste en la sustitución de la selva semicaducifolia original por vegetación de sabana [5,7].

Conservación
Pese a la condición de extinción reportada para la especie, no se ha tomado alguna medida oficial. Se sugiere intensificar la búsqueda de esta especie en lugares apropiados en las cercanías de la localidad tipo, y si se encontraran poblaciones remanentes, se recomienda habilitar su protección e inmediatamente iniciar ensayos de cría en cautiverio. No obstante, la mayoría de los expertos coincide en que las posibilidades de localizar a esta especie son prácticamente nulas. La divulgación de su extinción podría servir como advertencia y priorización de conservación de otros anfibios amenazados [7].

Referencias: [1] Müller 1934. [2] Müller 1935. [3] Lötters et al. 2004a. [4] Manzanilla & La Marca 2004. [5] IUCN et al. 2006. [6] Rueda-Almonacid et al. 2005a. [7] IUCN 2007.
Autor: Enrique La Marca
Ilustración: Ted Kahn

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